Año 1977, el verano en Ica. Todo empezó cargado de emociones fuertes y placenteras, y siendo sincero, estas satisfacían mucho mi ego adolescente. Con 17 años y los últimos tres de internado, solo deseaba vivir plenamente.Hasta allí siempre tuve un motor que me impulsó hacia adelante buscando conseguir eso tan preciado que deseaba, pero cuando creía estaba a punto de lograrlo se alejaba. Pensé: debía hacerlo mejor y eso planeé, y claro, no contaba con el destino que ocasionó giros inesperados.Pero gracias a estos, hoy tengo una historia que contar que sin la menor duda capturará la propia imaginación, por ello lo invito a acompañarme y vivirla nuevamente, el resultado sí que valió la pena.
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